Huellas milenarias de Norba
Murallas Megalíticas y Puerta Antigua
Los cimientos históricos de Conversano, las poderosas murallas ciclópeas y el antiguo acceso a la ciudad
Las murallas megalíticas de Conversano, que datan de la Edad de Hierro, se encuentran entre los testimonios más antiguos del pasado de la ciudad. Construidas cuando el asentamiento se conocía como Norba, estas estructuras defensivas de grandes bloques de piedra todavía son visibles en varios puntos del centro histórico. Representan un raro ejemplo de arquitectura ciclópea en Apulia.
Junto a ellas perdura la memoria de la Puerta Antigua de la ciudad, antaño conocida como Porta Maggiore, que representaba la entrada principal al pueblo fortificado.
Hoy, estos elementos constituyen una de las principales atracciones históricas de Conversano, ofreciendo un emocionante viaje a través de la arqueología, la historia y la identidad urbana.

Norba y los orígenes de Conversano
Conversano hunde sus raíces en la Edad de Hierro, entre los siglos VIII y VI a.C., cuando era conocida con el nombre de Norba. El término significa “asentamiento cerrado en una cavidad circular”, una referencia directa a su configuración urbana protegida por murallas. Gracias a su posición estratégica entre la costa y la colina, Norba se convirtió pronto en un importante centro cultural y comercial, como lo demuestran los hallazgos conservados en el Museo Arqueológico de Conversano.
Las murallas megalíticas: protección e identidad
En el siglo VI a.C., en su época de mayor esplendor, Norba se dotó de una majestuosa muralla construida con grandes bloques de piedra tallada, siguiendo la técnica ciclópea. Estas murallas megalíticas siguen siendo hoy uno de los símbolos más antiguos y fascinantes de la ciudad.
Varios tramos de las murallas son aún visibles en el casco histórico, integrados en el actual tejido urbano:
Cerca de la Porta del Lauro (o Tarantina), donde se nota claramente la estratificación histórica: las murallas medievales se superponen a las estructuras megalíticas más antiguas.

En el Vico IV Martucci, un pequeño callejón del casco antiguo donde las piedras emergen entre las viviendas;

Bajo la Torre normanda del Castillo Aragonés, testimonio de continuidad arquitectónica a lo largo de los siglos;

En la Piazza XX Settembre, bajo el mirador, donde lo antiguo y lo moderno se rozan.
Estas piedras antiguas no son solo restos arqueológicos: son testigos del nacimiento de la ciudad, aún hoy visibles para quienes saben observar.
Puerta Antigua de la Ciudad: la entrada que ya no existe
Hasta principios del siglo XIX, entre el castillo Acquaviva d’Aragona y las murallas de la ciudad se abría la más antigua de las puertas urbanas: la Porta Maggiore, conocida también como la Puerta del Castillo. Era la entrada principal a la ciudad, enriquecida con dos símbolos identitarios: el escudo de Conversano y un altorrelieve del Arcángel Miguel, que servía como protector del umbral urbano.

En 1828, con la construcción de la nueva carretera “Mediterránea”, la puerta fue demolida para favorecer la conexión con Rutigliano y Castellana. Sin embargo, para no perder la memoria de este importante acceso, el escudo y el relieve fueron conservados y expuestos en la pared del edificio frente al castillo, donde aún se encuentran hoy en día.
Hoy, la Puerta Antigua ya no existe, pero su recuerdo sigue vivo en las piedras y decoraciones que la cuentan: un umbral desaparecido que continúa marcando la identidad urbana de Conversano.
Perché visitare queste testimonianze
Las murallas megalíticas y la Puerta Antigua son huellas tangibles de la larga y compleja evolución de Conversano. Pasear entre estos restos significa entrar en diálogo con más de dos mil años de historia, donde cada piedra cuenta una época, una función, un significado.
No son solo lugares para observar: son espacios para redescubrir, donde el pasado se encuentra con el presente en el corazón del casco histórico.
Será un viaje entre silencios antiguos y memorias de piedra, para vivir con ojos curiosos y mente abierta.